Las veces que quedan

En agosto vendimos KrakenD, como conté hace unos días. Cinco años de trabajo, una buena salida, el final feliz que se supone que uno persigue.

Y al día siguiente, la vida seguía exactamente igual.

No tengo claro qué esperaba. Algo de “misión cumplida”, como mínimo. Y nada. Ya me pasó con Uvinum. Lo que en otro momento me habría parecido un logro, hoy me sabe a poco. Uno se acostumbra a todo, imagino.

Seguramente yo sea parte del problema. Tengo una tendencia a la obsesión, a dejar que lo que hago ocupe todo el hueco disponible. Siempre voy a tope, porque “ahora toca”. Y cuando llega algo tan claro y reconocible como una venta, sigo con el mismo ritmo. O más. Visto desde fuera, tiene su punto absurdo. Todo ese esfuerzo extra era por “lo que está por venir”. Y ya ha llegado.

Dándole vueltas a todo esto, he acabado pensando en lo que se queda por el camino mientras esperas lo que está por venir.

Hace ocho o nueve años estaba metido en Uvinum hasta las cejas y me pegaba jornadas interminables. Tanto, que prácticamente me perdí los primeros dos años de mi hija pequeña, Abril. Me pesan las noches que no estuve para acostarla y los cuentos que no le leí. Cuando salí de Uvinum recuperé parte de aquello, leyendo juntos un rato al irnos a la cama.

Con Abril, al menos, aún estaba a tiempo. Con mi madre, no. Murió por esas mismas fechas, hace ocho años. Se fue a los 59, una mañana terriblemente normal. Un paro cardíaco al poco de levantarse, mientras mi padre preparaba el desayuno y hacían planes para ir de compras. Yo estaba en el trabajo. A ella le quedaron muchos momentos por vivir, conmigo y con sus nietas, y a mí, muchas veces por decirle cuánto la quería.

Mi abuela, la última que me quedaba, murió el año pasado. Voy asumiendo que ya queda menos por delante que por detrás. Por eso he empezado a hacer un ejercicio del que hablaba hace unas semanas Jaime Rodríguez de Santiago en su podcast, Kaizen: una cuadrícula donde cada casilla es una semana y cada fila, un año. Noventa filas de cincuenta y dos casillas. Se trata de colorear lo que ya has vivido. Los años en casa de mis padres, cuándo conocí a Silvia, cuándo nos fuimos a vivir juntos, cuándo nacieron las niñas, cuándo murieron mi madre y mis abuelos. La fila de los 59 años, donde se acabaron las casillas de mi madre. Y, por último, mirar dónde estoy yo ahora.

Y luego están las casillas que quedan. Júlia tiene trece años, Abril diez. Abril aún viene a despertarnos los fines de semana por la mañana. Júlia ya no. A veces nos quejamos, sabiendo que lo echaremos de menos cuando ya no lo haga. Las veces que quedan: cuántos fines de año más con los amigos, cuántos viajes más en familia, cuántas noches más pidiéndonos que vayamos a sus camas a darles un beso.

¿Y qué hago yo con eso? Hace poco, en una cena con amigos, discutíamos si el tiempo libre hay que planificarlo o dejarlo fluir. Si ser deliberado con las relaciones que quieres mantener es sano o es convertir la vida en otro trabajo. En mi caso lo tengo claro: si dejo fluir, mi tendencia a la obsesión hace lo suyo. Y las amistades se diluyen solas. No hace falta enfadarse ni alejarse.

Con ese grupo nos conocemos desde hace tiempo, del trabajo. Hace cosa de cuatro años convertimos en tradición una escapada juntos al año. Y le dimos una vuelta de tuerca más: acordamos ahorrar entre todos una cantidad al mes para, cada cuatro años, pegarnos un viajazo con lo acumulado. Este año tocó Sicilia. El viaje estuvo bien, pero lo mejor fue todo lo demás: las conversaciones mensuales, elegir destino, descartar opciones, planificar a corto y a largo plazo.

Así que planifico. Pongo en el calendario las cenas, los viajes, las veces que quedan. Nadie te avisa de cuál va a ser la última, pero estar ahí sí depende de ti.

Y hasta aquí. Voy a prepararme con las niñas para la cena de fin de año con los amigos. Que las casillas vacías no se rellenan solas.

¡Feliz 2026!

Albert Garcia

Cofounder and former CTO of Uvinum. Founder of Obolog and Splitweet. Father of Júlia & Abril. I'd like to travel more and improve my guitar skills.

El Prat de Llobregat, Barcelona https://twitter.com/obokaman